
En una de esas declaraciones delirantes que a veces hacen nuestros políticos, el Secretario de Turismo anunció recientemente que en los primeros cuatro meses del año iban a invertirse en ese sector 10,000 millones de dólares. ¡Toma ya! La noticia no causó un síncope colectivo, un arrebato de optimismo nacional, probablemente porque nadie le otorgó credibilidad. Días después uno de los expertos internacionales que Funglode invita, advirtió que las inversiones anunciadas (la prensa no especificó si se refería directamente a las del Sr. García u otras igual de publicitadas) no se iban a dar, sencillamente porque a nivel mundial no hay financiación.
¿A quién hay que creer? Francamente, ¿qué tiene más visos de realidad? La cuestión viene al caso porque refleja perfectamente la relación que se está estableciendo entre gobernantes y gobernados y que explica el rotundo escepticismo con que en la calle se vive la Cumbre del día 28. Cada vez más distante, más ajena, la clase dirigente se desconecta voluntariamente de una realidad que le grita a la cara las verdades. Es un peligro, porque de la misma forma que hablan sin escuchar al interlocutor, gobiernan sin contraparte.
Surgen movimientos, hay esfuerzos sociales sinceros por frenar esta tomadura de pelo colectiva. "Gobiernen bien", se atreven a decir unos. "Toyjarto" convocan otros por internet. ¿Llegan a los oídos correctos? ¿O ya están definitivamente desconectados?
(¿Nos ganarán por agotamiento?)
IAizpun@diariolibre.com
Publicado 27-Enero-2009