El jueves vi por TV al Procurador de la República que perdió los estribos ante los periodistas y las cámaras, no sé si por desesperación o por indignación, y dijo que el senador de Peravia no tenía calidad moral para cuestionarlo (por la investigación de la droga y 7 muertes en Baní), y le pidió que dijera por qué delito tuvo a un hijo preso en los EE.UU., que hiciera un acto de transparencia de sus múltiples negocios, y su fortuna multimillonaria, y de su actuar cuando estuvo al frente del IAD.
Expresó que no ha tenido hijo preso.
Que nadie podía empañar su gestión cuando tenía la oficina más transparente.
Bueno, palabras han habido, y cuando las comadres se pelean, los secretos se descubren. Según esas declaraciones supuestamente el senador actuó “mal” en el AID (¿?). Tiene negocios y fortuna no claros (¿?) y tuvo un hijo detenido en los EE.UU (¿?).
Nosotros, los que como el chinito sólo “milamos”, tenemos que preguntarnos:
1 – Si esto es así y él lo sabía y tiene a sus órdenes a todos los fiscales del país y un departamento “anticorrupción” haciendo crucigramas, ¿por qué no actuó y actúa ahora?
Es su obligación.
2 – Si los negocios de este legislador pueden no ser todos “claros”, y él lo sabía, ¿por qué no puso la justicia en acción?
Para eso está ahí, para defender a la sociedad.
3- Si el senador es dudosamente multimillonario, ¿por qué no investiga el origen de su fortuna, de cada centavo?
4- Si tuvo un hijo preso en EE.UU., ¿por qué tampoco establece posible corresponsabilidad y complicidad y sólo envenena el ambiente?
5- Dice la Procuraduría es la oficina más transparente del gobierno, y ¿por qué no evita que sus compañeros y correligionarios sean todos invisibles y transparentes con sus faltas y delitos?
¿Para qué sirve la otra Comisión de Ética, si también todo le es transparente, y el pobre señor de grandes méritos ya no ve ni con lentes?
Esa descomposición verbal ha servido para que ratifiquemos quienes nos gobiernan, que no hay diferencia entre estos y los otros.
Lucen sin principios ni amor patrio, sólo con compromisos y componendas, y desesperados, con un caso como palo de gallinero, se les va la lengua y sube la escoria.